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Sociedad

Isaía: «La mayor parte de los contactos estrechos fueron por reuniones sociales»

Isaia, en un centro médico local donde trabaja (NG/EDM)

El coordinador del Comité de Crisis local mantuvo una entrevista con este medio y aseguró que la mayoría de los afectados por el coronavirus coincidieron en que tuvieron encuentros con familia o amigos.

En diálogo con EL DIARIO DE MIRAMAR, Joaquín Isaía, médico especialista en urología (MN 151258 – MP 96654) y nuevo coordinador del Comité de Crisis por COVID-19 en General Alvarado, conversó sobre su rol previo al cargo y cómo está el sistema de salud local, los casos activos y la preocupación por los casos pendientes de respuesta.

Sobre sus inicios, Isaía comentó: «Soy médico, recibido en la Universidad de El Salvador en 2013. En 2014 empecé mi residencia de urología, primero estuve en el Hospital Naval, después en el Rivadavia porque me encantan el hospital público y la salud pública. Y estuve hasta abril de este año como residente de urología, con todo lo que es el equipo quirúrgico, y jefe de residentes. Siempre quise formarme bien para volver a Miramar y levantar la calidad de salud, para lo que yo aprendí aplicarlo acá».

-¿Liderar esos equipos te ayudó a aprender de gestión?

-Claro. Estuve en toda la parte de capacitaciones, y cuando empieza esta pandemia tenías que manejar cómo se ponían el camisolín, el barbijo, los guantes, así que aprovecharon a los quirúrgicos para que empecemos a capacitar. Ahí empezamos a tomar lugar todos los que éramos jefes de residentes para preparar el Hospital Rivadavia como se estaba preparando el Gobierno de la Ciudad para la inminente pandemia. Entonces yo siempre pensaba en Miramar. Mi miedo no era Capital porque tiene una gran cantidad de hospitales públicos e infinidad de sanatorios privados. Yo pensaba en la Mitre y el Cassano y los 43 mil habitantes de General Alvarado.

Entonces hablaba con Oscar (Hoyos), con quien siempre tuve un muy buen trato, e incluso con Luis (Sánchez), mi inspiración para volver, que es el que más luchó para que yo viniera, y Oscar me abrió las puertas de la salud pública de General Alvarado. Entonces yo le iba diciendo «Mirá que en Capital están haciendo tal cosa, tomando tales recaudos, esperan a los pacientes sospechosos afuera y los hisopan…». Entonces hacía acciones allá, tomaba experiencia y las iba volcando a él para que las practique acá. Incluso hicimos capacitaciones por videollamada y le contaba cómo venía la mano. Como el pico se fue corriendo, yo me vuelvo a Miramar, hablando con el Secretario de Salud y con (Juan) Bettoli para poder dar un apoyo, para que la experiencia que fui ganando allá la pueda aplicar acá, fuera de la urología.

El 20 de julio empezó la primera incidencia, un poquito antes en Mar del Plata. Ante el aumento de casos en General Alvarado y el comienzo de nuestra curva epidemiológica, sabiendo que yo venía ayudando y dando una mano en toda esta logística, el Intendente me propuso dar una mano coordinando el Comité de Crisis que había creado con todas las instituciones y todos los organismos de salud de General Alvarado para poder generar con un único efector, por así decirlo, para aumentar la eficacia del sistema de salud ante la pandemia.

-¿Cómo se pudo aprovechar el recurso material y humano desde que llegaste hasta hoy?

-Los recursos se vienen manejando desde el inicio de la pandemia. El tema es que con esta unificación de criterios y usar todas las instituciones, si hay que reforzar la Mitre o el Hospital podés tomar recursos de un lado y llevarlo a otro y así fortalecer y establecer estrategias de salud. Por ejemplo, si el Hospital se ve sobrepasado podría apoyarse en la Mitre, no solamente en cama sino también en personal y recursos. Nos comportamos como un sistema único, como lo prevé la idea nacional. No es de Argentina, pasó en Europa también.

-¿Podés afirmar que el Hospital está en condiciones para poder afrontar este momento?

-Lo que nos enseñó la pandemia es que ningún lugar del mundo estaba preparado. Lo primero que miraba eran las camas, los aparatos, los respiradores, cómo estaban equipados… yo miraba eso. Y decía «Eso no existe en Capital Federal», y si existe es muy precario. Y te digo en Capital Federal. Ninguna ciudad del mundo demostró estar a la altura para una pandemia.

Pero respecto a la pregunta original, no hay ningún establecimiento que pueda garantizar el control de la pandemia. Sí creo que el Hospital está en un gran momento y que va a tener que hacerle frente con la unidad de las instituciones de salud para dar el mejor esfuerzo siempre, más que viendo si estamos o no en condiciones, de tratar de que la responsabilidad social y la gente sea parte de esta unidad de salud. Así bajaríamos la transmisibilidad. No te estoy diciendo que la gente se quede sin trabajar o sin pasear por la Costanera. Solamente con responsabilidad social. Con el trabajo en equipo se puede dominar y paliar, pero avanzar va a avanzar.

-Vamos por partes. ¿Cómo se reorganizó puntualmente el Hospital? Habían comenzado con la famosa carpa de la que tanto se habló.

-Se esperaba una Semana Santa terrible y teníamos que preparar algo para una respuesta abrupta de tantos casos. La carpa era una «sala de espera COVID» y ese tráiler iba a ser una sala de hisopados.

-O sea que nunca se pensó en poner internación ahí.

-No. Jamás. Era una sala de espera. No tiene ninguna capacidad, ni respiradores, ni oxigenación, ni nada. Era una sala de espera para que uno vaya y espere el hisopado. Pero como comenzó la cuarentena precoz y tuvo el efecto de prepararnos en materia de salud y capacitación y se fue alargando, todas las estrategias de salud fueron cambiando y el Hospital se fue readaptando.

Hoy cuenta con una sala de hisopados en Estimulación Temprana, hay turnos, lugares de espera, lugares COVID, lugares de observación COVID, lugares de internación COVID, y la terapia está separada para que los COVID estén separados y no haya contagio en sí.

-¿Con cuántas camas y ventiladores se cuenta en el Hospital?

-Ventiladores en total hay 7. Camas de terapia, preparadas, son 5 y hay una sexta que se está preparando porque va de la mano con la necesidad y avance de la curva.

-¿Y hay personal para manejarlo?

-Hay. El problema del virus es que si tenés un contacto estrecho, vas teniendo una debilidad en el sistema estructural de personal de salud. El tema es que se están redoblando los esfuerzos para lograr reducir el posible contagio. Pero no es algo de General Alvarado, se vio en Capital. Tengo a mis amigos y compañeros que muchas veces dejaron de trabajar esperando un hisopado y fueron reemplazados por otra gente y es constante. La constante preocupación, más que estructural, es de funcionamiento y de estructura del personal de salud.

-Pese al personal afectado se vio que de todos modos siguieron trabajando.

-Por ahora se sigue con total normalidad y esta unificación del Comité de Crisis hace que se puedan absorber recursos de otro lado para paliar una posible pérdida de personal.

-¿Qué se pudo apreciar de los diferentes casos positivos en las encuestas? ¿Tuvo un componente importante de reuniones sociales en la generalidad?

-A muchas encuestas las he hecho yo personalmente, y te arroja ver la realidad. Todo empieza por casos importados, está claro, porque el virus no se genera en Miramar, y generaron el primer desequilibrio de la curva porque trajeron el virus de zonas de permanencia del virus. Pero después, que ahí es donde siempre hago énfasis, fueron los contactos estrechos. Siempre que se hizo la primera encuesta epidemiológica encontramos que la mayoría tenía un promedio de entre 10 y 15 contactos estrechos cada uno, entonces era muy preocupante porque seguía estando el patrón de hacer reuniones sociales, de fiestas, de día del niño… de varias cosas.

Entonces eso hacía que tuviéramos que abrir un abanico muy grande de posibilidad de contacto estrecho. Fijate que el 66,7 de los contagios fueron por ese motivo. Pasa mucho en un lugar donde la gente tiene la tradición de juntarse.

-Respecto a los casos en observación se viene evidenciando una demora esta semana.

-Cuando expliqué la placa en el último vivo, mucha gente creyó que era una redundancia pero está bueno ver la placa y comprender qué quiere decir cada valor. Siempre digo lo mismo: el valor más importante son los casos en observación, porque es gente que se hisopó y están esperando sus resultados. Y esa cantidad, que hasta este momento son 20, si se sueltan todas de golpe podemos terminar teniendo 20 positivos. Eso nos puede marcar lo impredecibles que pueden ser los resultados al día de mañana.

Si bien uno no quiere que haya más casos, prefiero que haya 50 activos pero ninguno en observación. Mientras más se estiren los casos en observación, peor va a ser la incertidumbre de saber cómo vamos a estar mañana. Esto pasa porque los hisopados no se procesan en General Alvarado. Se hacen en Miramar pero se procesan en el Instituto Nacional de Epidemiología. Pero como sabemos, toda la región está con un aumento total de casos y todos van al mismo lugar. Hoy tenemos demoras de hasta cuatro días, y eso genera que se vaya aumentando la cantidad de casos en observación y es más la incertidumbre de qué va a pasar con esos resultados.

-¿Debieron tomar alguna medida por eso?

-A partir de esa demora y como nosotros trabajamos con los protocolos de Provincia, empezamos a aislar y a hacer investigación epidemiológica directamente desde el hisopado y no desde tener el positivo. Porque si tardamos esos cuatro o cinco días ya perdemos todo el ciclo viral.

-¿Eso genera que se vayan acortando los días entre la confirmación y la propia alta?

-Claro. Imaginate que entre que uno empieza con la sintomatología, si uno se hisopa al otro día (por una cuestión de uno mismo que denuncie que tiene los síntomas). Ahora tenés cuatro días hasta que llega el resultado, o sea que estás en el quinto. Y el alta es al décimo. O sea que en cinco días estás de alta porque pasaste el ciclo viral esperando el resultado y la otra mitad con el propio aislamiento. Los únicos que necesitan rehisopado son los que tienen neumonías de gravedad, en terapia o con dificultad respiratoria o renal. Hoy hay una persona en esa condición.

-Una de las mayores quejas es que dicen que no se hisopa en General Alvarado.

-Sí se hisopa. Bastante. Siempre con los criterios del hisopado. Hasta hoy (viernes por la tarde) se hisoparon 252 personas, con 45 positivos. Va más por el lado de la responsabilidad de quien tiene síntomas para que llame al 107

-La intención original al comenzar la emergencia era que el Hospital reciba a los casos de COVID y que la Clínica quede para el resto de las atenciones. ¿Por qué hubo un caso positivo en la Clínica?

-Sea una institución COVID o no-COVID, todos los pacientes se interpretan como sospechosos. Pasa muchas veces que con este filtro de un virus muchas veces asintomático, entra por otra patología y termina teniendo COVID y es un caso en una zona donde no debería estar. Teniendo todas las pautas, si es necesario el aislamiento y está todo hecho para que siga en la Mitre, sigue hasta la recuperación si es leve o moderado, y sino se verá de pasarlo para el Hospital. Lo mejor es no tener tanto tránsito del paciente, se entiende. El confirmado entró por otra afección y terminó dando positivo posteriormente.

-¿Costaron mucho las investigaciones?

-Pasa con todos los casos. No es una vez que uno les pregunta dónde estuvo y con quién. Si es contacto estrecho, los 14 días se les hace la misma pregunta y se trata de buscar. Es una búsqueda constante de los datos. Fuera del VETe, siempre tenés una falencia porque hay mucha gente que no siempre te va a decir la verdad, o que sí. La mayor parte de la gente ha sido sincera. Y también ha estado dolida porque es terrible para ellos no el ser positivo, sino decir que estuvo con su vieja, su viejo de factor de riesgo.

-Dentro del generalismo, ¿se detectó que haya habido casos por actividades deportivas o comerciales?

-No. Nada. La mayor parte fue por reuniones sociales. No hablo de fiestas, que quede claro. Sí de verse con los padres y tomar mate, un café, ir a lo de la novia, cosas así.

-Dentro de los datos recibidos, ¿consideran posible en algún punto de esa comunicación ocultar algún dato?

-Tampoco tiene ningún beneficio. No tiene sentido, si lo que más necesitamos es la verdad. La salud necesita saber dónde estamos parados. Más que un imposible es un sinsentido. Prefiero tener una realidad del triple de casos, que ojalá no los haya nunca, y saber cuál es la realidad. Que la gente se haga el doble de hisopados y no se quede gente en la casa con sintomatología. Queremos una visión real como la que tenemos. Si hay gente con síntomas en las casas estamos estimulando y fomentando que llamen al 107 y diga que tienen síntomas o fueron contactos estrechos. Pero eso ya entra en la responsabilidad individual con lo que es el cuidado.

-¿Cómo avanzaron en ese sentido los programas VETe y El Barrio cuida al Barrio?

-Están ligados porque el segundo es una visión sociodemográfica de las zonas más vulnerables de todo General Alvarado. Así tenemos una visión previa de los comportamientos dinámicos de una población. Y el VETe da una visión epidemiológica: cómo está compuesta una familia, dónde va, pero es muy dinámico.

-¿Hay algún tipo de proyección de casos o se mantienen con los datos del día a día?

-Hay proyecciones, pero imaginate que las que teníamos eran con casos cero y nos daban que iba a haber una curva muy importante. Pero certezas de una proyección, más de lo que yo te digo con una progresión, no hay.

Pero el virus y los casos van a seguir aumentando y la preocupación de que tengamos un retraso en el procesamiento de datos como ya hablamos. Capital Federal tiene entre dos y tres días de atraso en los hisopados.

-¿Recomendaciones?

-El equipo no es el Comité de Crisis sino toda la población. Y son más importantes que el Comité de Crisis en sí. Nosotros solo atajamos el penal, pero está pateado por el virus y tenemos que tratar de que no haya penal.

Hay que cuidarse, mantener el distanciamiento, no hacer reuniones innecesarias, juntarse a distancia y con barbijo. Hasta tenemos la suerte de tener un lugar en fase 4, pero si el problema es puertas adentro seguimos con el mismo problema. No digo que dejen de ver a los padres, pero sí que tengan distancia y que se cuiden, no compartan utensilios y los pongan en riesgo.

La gente está cansada de que le digan que tiene que usar barbijo, que tienen que mantener distanciamiento, que se tienen que lavar las manos. Eso ya lo saben. El tema es que lo tienen que aplicar. Venimos así hace 160 días. Tenemos que ser más consistentes que nunca porque estamos en nuestra incidencia, en una meseta y posiblemente siga subiendo.

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