Seguí nuestras redes

Sociedad

Clarín realizó una nota sobre las salidas de esparcimiento en la ciudad

El sector de Illia casi 14, vacío, como en el último mes y medio (cortesía Clarín)

Última vez actualizado el

El medio porteño publicó una crónica sobre una jornada en la cabecera del distrito, ante la determinación municipal de permitir que los vecinos salgan a no más de 500 metros de sus hogares por una hora.

Bajo el título “Coronavirus en Argentina: en Miramar, muy pocos salieron a aprovechar el esparcimiento autorizado”, el diario capitalino Clarín puso en línea un artículo sobre una jornada en nuestra localidad con un enviado o enviada especial de quien no trascendió su firma.

Clarín recorrió la ciudad a esas horas y encontró calles casi desiertas”, aseguran desde la bajada de la nota, con testimonios de la Secretaria de Gobierno, los nuevos Inspectores COVID-19 y transeúntes.

El texto de la crónica (disponible en este link)

“¡Barbijo!”, alerta una inspectora COVID-19 a un ciclista que devuelve el llamado de atención alzando el pulgar y ajustándose el tapabocas. “Siempre hay alguno —dice la agente—, pero en general acá nos cuidamos todos”.

Como todo uniforme visten un chaleco verde flúo y barbijo, y llevan los decretos y ordenanzas que desde el primer día comenzaron a regular las actividades en cuarentena. Andrea y María Eugenia trabajan usualmente en la Dirección de Cultura, pero en estos días integran el turno tarde del grupo de inspectores que la Comuna dispuso para controlar, entre otras cuestiones, las salidas de esparcimiento, una ventana de tres horas que se abrió a la cuarentena en Miramar y que el vecindario recibió con moderado interés.

Las salidas tienen límites bien definidos. Pueden realizarse por un máximo de 60 minutos, entre las 13 y las 16, nadie puede alejarse de su domicilio más de 500 metros y hay que llevar encima el DNI o algún papel que certifique dónde se vive. Además, está prohibido circular por la playa, plazas, parques o el vivero, aunque se viva enfrente de esos lugares.

Se trata de salidas de “esparcimiento, no recreativas“, aclara la secretaria de Gobierno de General Alvarado, María Eugenia Bove.

“Inspectoras COVID-19” recorren las calles de Miramar.

El permiso para salidas que habilitó Sebastián Ianantuony, intendente de General Alvarado, que como cabecera tiene a Miramar y que comprende las localidades de Otamendi, Mechongue y Mar del Sur y el paraje Centinela del Mar.

En medio de la cuarentena, una hora diaria de “libertad condicional” no es lo mismo acá que en una gran metrópoli. En estos días de maratonistas sumando kilómetros en balcones y saltimbanquis actuando desde monoambientes, cualquiera habituado al pulso de una gran urbe no vacilaría en aprovechar esos 60 minutos en la calle. Pero en este pueblo ubicado 60 kilometros al sur de Mar del Plata, calmo y apacible aun cuando recibe al turismo, ni siquiera ahora hay prisas.

Los primeros días en que los habitantes locales hubieran podido salir, la Costa Atlántica fue azotada por un temporal de lluvia y viento que lo hizo imposible. Recién el jueves hubo cierta mejora y algo de sol, y aún así solo unos pocos hicieron uso del “esparcimiento”.

La peatonal de Miramar, desierta.

“La gente que se ve en la calle es la que está haciendo trámites o que salió a hacer compras. Vimos pocos que hayan salido a dar una vuelta. Ocurre que acá la gente se cuida, en realidad nos cuidamos todos y así fue desde antes de que se ponga la cuarentena en el país, acá ya se habían tomado medidas”, cuenta Andrea, “inspectora COVID-19”, mientras recorre la Avenida 23.

Miramar. La ciudad apenas se alteró desde que se autorizaron salidas de esparcimiento.

Los inspectores COVID-19, como se lee en sus chalecos, son una decena por turno recorriendo las calles del balneario. María Eugenia, otra agente (hacen las recorridas de a pares) comenta que la mayoría de los habitantes de Miramar —unos 30 mil— viven en casas en las que “tienen espacio para moverse: no es lo mismo vivir en un departamento”. Acá, la mayoría de los departamentos se ocupan solo durante la temporada de verano. Basta alzar la vista: la mayoría de las persianas de los edificios están bajas.

Conocida como “la ciudad de los niños“, en estos días Miramar tiene a los suyos en casa. Pero algunas mamás se animaron: Sofía Miguel empuja el carrito donde Margarita, su beba de dos meses, viaja bajo un protector de lluvia transparente; mientras Stéfano, de 4 años, hace piques hasta la mitad de la cuadra, un ida y vuelta sin intermitencias. “Tenemos hamaca en casa y patio, pero ahora que se puede salir aproveché para sacarlos un rato. Pensé que iba a ver más gente, creo que de a poco van a ir saliendo más”, comenta.

Otra mamá, Ximena Alvarado, salió por primera vez en la cuarentena con sus hijos: Israel, de un año, y Hadassa, de tres. Pasadas las dos de la tarde, caminan casi solos por la peatonal. “Llevo alcohol en gel y no los dejo tocar nada. Solo vamos a salir un ratito, más que nada por ellos que no habían salido”, dice Ximena.

“El acatamiento, la reacción del vecino, ha sido muy positiva desde el primer momento. Con los horarios que se establecieron para el comercio, con el uso de tapabocas y con las salidas”, explica la secretaria de Gobierno a este diario.

Entonces no se ven skates, pelotas, bicicletas, monopatines ni tablas de surf, ni a nadie haciendo ejercicios. “Solo se autoriza a caminar. No correr, no trotar y no realizar actividad física alguna. No detenerse en las esquinas, o cualquiera sea el sitio, bajo ninguna circunstancia”, dice el decreto municipal.

No hubo casos de COVID-19 ni hay pacientes en observación en Miramar, que mantiene controles rigurosos en cada uno de sus accesos: se les toma la temperatura corporal a los conductores, se piden permisos de circulación y se toman los datos personales. Además, los vehículos son desinfectados al ingresar y en pocos días se van a incorporar los tests de olfato.

Click aquí para comentar

Dejá una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Recomendadas