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Policiales

Murió Carlos Bustamante tras la feroz golpiza

Carlos y Verónica, con el skater Andy McDonald cuando se le impuso el nombre de Gastón Bustamante al skatepark municipal (archivo NG)

El padre de Gastón, asesinado en 2011 en la misma vivienda donde fue el ataque, falleció esta tarde en el Hospital Interzonal de Mar del Plata. Su esposa, única implicada, se negó a declarar.

En horas de la tarde, autoridades del HIGA confirmaron a EL DIARIO DE MIRAMAR el fallecimiento de Bustamante alrededor de las 16:45. Horas antes había sido trasladado desde el Hospital Municipal Marino Cassano con extrema gravedad, ya que se necesitó garantizar las condiciones necesarias para la sobrevida en el camino. Según comentarios de médicos que lo atendieron en Miramar la situación era muy delicada, con traumatismo de cráneo, un ojo comprometido y lesiones punzocortantes.

Carlos Bustamante tenía 62 años y era carpintero. Conocido por todo Miramar incluso antes del crimen de su hijo, colaboró durante años con el Club Atlético Miramar donde jugaron sus tres hijos mayores y en los últimos años acompañó a Defensores, los colores que vistió su hijo menor como arquero en el fútbol infantil. Estaba en una relación con Verónica González (50) desde 1992 y tenía dos hijos: Rocío y Gastón. Hace pocos años se casaron legalmente. Sufría de problemas cardíacos y tenía colocados varios stent, pero su salud no lo privaba de realizar recorridas constantes por la ciudad, principalmente en dependencias policiales y en el Concejo Deliberante.

Pasado el mediodía del viernes 22, Bustamante fue encontrado en el comedor de la casa de 27 entre 46 y 48, la misma que en noviembre de 2011 fue escenario de la muerte de Gastón. La escena era dantesca: tenía un fuerte golpe en el rostro, probablemente producido por un fierro u objeto similar, y la pérdida de sangre era mucha. En las primeras horas la investigación no difundía quién había encontrado a Carlos, o al menos quién se había comunicado con los servicios de emergencia. Lo que sí se comprendía, por la acción de la Policía Científica, era que no hubo faltantes de objetos de valor y Carlos había sido abordado al cruzar la puerta que comunicaba la habitación con el comedor.

Según una investigación emprendida por el diario La Capital la cual transcribimos, los testimonios recogidos por vecinos y la propia declaración de González indicaron que Bustamante padre quedó durmiendo.

Antes de las 13, Verónica González -que presuntamente había ido al banco- se comunicó con un familiar para consultar si sabía dónde estaba su esposo. “¿Y en tu casa no está?”, le preguntaron a ella, quien indicó que no podía entrar porque no tenía llave. Minutos después desde la vereda de la casa de calle 27 se comunicó con su hermana para pedirle que se acercara hasta allí porque no podía entrar. Según algunos vecinos, González estaba frente a la vivienda desde las 12.40 y los perros no habían ladrado en toda la mañana, señal inconfundible de la ausencia de desconocidos.

Fueron las dos mujeres las que encontraron a Bustamante en el comedor, donde los rastros de sangre evidenciaban el salvajismo del ataque. El hombre tenía lesiones muy graves en la cabeza. Lo habían atacado con lo que puede ser un fierro, pero que por ahora es un misterio porque nunca fue hallado. La secuencia inicial de la agresión se confirmó en la cama y prosiguió en el comedor, donde el atacante intentó rematarlo pero solo pudo abandonarlo inconsciente, acaso presumiendo la muerte.

La Policía Científica analizó el interior de la casa y en su informe habría concluido en que, al igual que en crimen de Gastón en 2011, no presentaba ningún ingreso forzado. Ni las puertas (delantera y trasera) ni las ventanas habían sido dañadas para poder acceder, lo que aumenta las probabilidades de que la persona que sorprendió a Bustamante cuando dormía podía entrar, permanecer y salir sin problemas.

Un fuerte indicio que llevó a la fiscal Salas a seguir la hipótesis de González como interviniente en el ataque fueron algunas referencias horarias. Aunque no hay aún una declaración de la esposa, los testimonios de los vecinos y familiares no coinciden con las condiciones de temperatura corporal de Bustamante. Desde que la mujer -con su hermana- lo encontraron habían un par de horas del ataque.

La situación fue muy similar a la de 2011, donde según declaró González encontró a su hijo asfixiado y estrangulado en su habitación al retornar a su casa. Por el hecho, el único acusado fue Julián Ramón, novio de la hermana de Gastón, quien recuperó la libertad a las pocas semanas por falta de mérito. La única pista fueron las huellas del joven en un televisor 14″ que dijo haber movido para ver un partido de Boca en familia la noche previa, durante el cumpleaños de Gastón.

Hasta la noche de este sábado, Verónica González se había negado a declarar ante la fiscal Florencia Salas. Continúa detenida en una dependencia policial y el lunes volverá a ser juzgada.

Con informaciones propias y del diario La Capital.

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